Drones de combate para volar subordinados a cazas: la industria internacional de Defensa se vuelca en un nuevo segmento
La industria internacional de Defensa acelera los drones de combate para volar subordinados a cazas, orientados a reducir riesgos a pilotos, elevar la masa de combate y abaratar costes mediante aeronaves autónomas o semiautónomas. El concepto busca que un piloto mantenga el control de la misión mientras los drones actúan como escoltas, sensores, plataformas de guerra electrónica o portadores de armamento, ejecutando tareas específicas con alta autonomía. En Europa, Airbus desarrolla demostradores para integrarse en los futuros cazas, y Francia y Alemania rescataron la parte del programa FCAS tras la cancelación del caza de sexta generación, con el objetivo de una red de combate conectada. En Farnborough (Reino Unido) se presentaron Valkyrie y Ravenstorm, de BAE Systems, con Brontanax vinculado al programa Storm Fighter. En Estados Unidos, se impulsan aeronaves colaborativas para acompañar F-35 o futuros cazas: Boeing MQ-28 Ghost Bat; General Atomics YFQ-42; y Anduril YFQ-44, orientados a autonomía, integración plena y menor coste.




