La guerra de los drones (II)
En la guerra actual, voluntarias en Ucrania están fabricando “capas anti-calor” para volver menos detectables a los soldados frente a drones rusos con cámaras térmicas. Liderado por el grupo Diyemo Vze (Actuamos ahora), el trabajo se realiza en pequeños talleres donde muchas mujeres confeccionan grandes ponchos con aislamiento térmico, material de camuflaje sintético y una lámina transparente para el rostro. La idea es impedir que el calor corporal escape en mayor medida, dificultando la identificación por sistemas térmicos. Las cámaras térmicas, usadas junto con video convencional, permiten a los operadores atacar a tropas que a menudo deben avanzar a pie durante horas o días. El riesgo aumenta de noche, y las capas reducen la detección incluso a altitudes de 50 a 100 metros.







