Los drones de fibra óptica están cambiando la guerra: ¿Cómo podemos combatir esta amenaza aérea?
Los drones de fibra óptica están ganando protagonismo porque eluden la guerra electrónica tradicional: al operar mediante un hilo de fibra, no dependen de enlaces de radiofrecuencia y, por tanto, los jammers resultan inútiles. Estos vehículos, a menudo tipo FPV, envían video y control por un cable extremadamente delgado, lo que aporta alta calidad de imagen y continuidad incluso con obstáculos como colinas o árboles. Ucrania los utiliza masivamente; por ejemplo, la 414ª brigada Ptakhy Madiara opera FPVs con cable de fibra óptica de hasta 41 kilómetros. Rusia también emplea sistemas como el “Provod”, con hasta 4,5 kg de carga, y variantes como el “Provod-15” con operaciones de más de 40 km, aunque el enlace físico agrega peso y limita la movilidad.






