Los multimillonarios intentaron ocultar sus jets privados. Ahora tienen otro problema: cualquiera puede seguir sus superyates
Los intentos de millonarios por ocultar los movimientos de sus jets privados se topan con un efecto colateral: la misma tecnología que mejora la seguridad marítima permite a cualquiera rastrear superyates. El debate, abierto por la reacción de Elon Musk contra cuentas que seguían su aeronave con datos públicos, encuentra un paralelo en el mar, donde miles de “yachtspotters” consultan señales abiertas. La clave es el AIS (Automatic Identification System), regulado por la OMI para barcos de cierto tamaño, que transmite identidad, posición, velocidad, rumbo y estado de navegación. Plataformas como MarineTraffic agregan esas señales y muestran ubicaciones casi en tiempo real. La afición evoluciona desde el “ship spotting” hacia el “yacht spotting” mediante apps, incluida SuperYachtFan, que asegura reunir información de más de 1.600 propietarios y estructuras societarias. El artículo advierte que esta exposición podría plantear riesgos de privacidad y seguridad.







