Pautas sencillas para minimizar los dolores musculares durante y después de un vuelo largo
Un vuelo de pruebas de Qantas con un Airbus A350 entre Melbourne y Toulouse, que permaneció más de 24 horas en el aire, puso sobre la mesa un problema humano: el cuerpo no está diseñado para estar inmóvil tantas horas. El experimento forma parte del Project Sunrise, que planea abrir en 2027 vuelos comerciales sin escalas desde Sydney hacia Londres y Nueva York. Con los nuevos aviones se prevé incluso una zona para estirar y caminar, pero la falta de movimiento afecta antes de que aparezcan molestias: reduce la activación muscular y ralentiza el retorno venoso y linfático, favoreciendo pesadez, hinchazón y calambres. También incide en flexores de cadera, glúteos y rigidez articular. Vuelos de más de cuatro horas multiplican por tres el riesgo de trombosis venosa profunda, aunque el riesgo absoluto sigue siendo bajo.




