Por qué la comida sabe diferente en un avión: a 10.000 metros, el oído también condiciona lo que comemos
Cuando la comida en un avión parece “insípida”, no siempre es la receta: la presión de cabina y la forma en que el oído y otros sentidos modulan la percepción influyen en lo que se detecta. Una investigación del instituto alemán Fraunhofer comparó sabores y aromas con presión normal y una presión reducida similar a la del vuelo, y concluyó que hacen falta mayores concentraciones de sal, azúcar y compuestos aromáticos para percibir esos sabores. En paralelo, un estudio de la Universidad de Cornell con 48 participantes halló menor percepción de lo dulce y más umami al escuchar ruido similar al de cabina. Además, el catering ajusta la preparación para que, tras cocinar, enfriar, transportar y recalentar, el plato final resulte más equilibrado; se mencionan pastas y carnes blancas como opciones recurrentes.






