Cómo la pesca de arrastre devasta las comunidades bentónicas
La pesca de arrastre de fondo, una de las prácticas más extendidas y destructivas, está degradando las comunidades bentónicas, el conjunto de organismos que vive en el sedimento marino y que sostiene la base de muchos ecosistemas oceánicos. Esta técnica remolca redes pesadas con cadenas y “puertas” metálicas sobre el lecho, destruyendo mecánicamente hábitats y produciendo efectos en cascada: fractura corales de agua fría y praderas, levanta nubes de sedimento que permanecen suspendidas días, reduce la luz y puede provocar asfixia en especies filtradoras. Además, genera capturas incidentales con devolución de organismos no comerciales muertos o agonizantes. El arrastre también altera el ciclo del carbono al exponer carbono orgánico enterrado, acelerando su mineralización y contribuyendo a la acidificación del agua. El resultado es un cambio hacia especies oportunistas de ciclo corto.







