El ya exdirector del aeropuerto de Melilla, en su despedida, defiende que las cancelaciones por meteorología "son inevitables"
El cambio de dirección del Aeropuerto de Melilla y el debate por las cancelaciones meteorológicas se centra en la despedida de Miguel Palomares, que sostiene que las suspensiones por “nubes bajas” en la ciudad “son inevitables”. Palomares, exdirector de la infraestructura, fue recibido el martes por el presidente de Melilla, Juan José Imbroda, junto al nuevo responsable, Gonzalo Delgado Nordmann, quien asumirá oficialmente el 1 de julio. Delgado llega procedente del relevo previsto, mientras Palomares pasará a dirigir el Aeropuerto de Sevilla. Sobre las incidencias de vuelos, Palomares indicó que la dirección actúa como “mediador” entre Ciudad, Delegación del Gobierno y aerolíneas para mejorar la aproximación y reducir cancelaciones. Además, afirmó que ni la dirección aeroportuaria ni AENA impiden implantar un nuevo sistema: el diseño corresponde a Enaire y la Dirección General de Aviación Civil, con estudios ya tratados con administraciones locales.





