Julio se nos va otra vez y las mismas costumbres se quedan
El texto marca el cierre de julio como una despedida simbólica en Honduras y advierte que el país queda ante un nuevo examen de gobernabilidad. El Mundial funcionó, según el relato, como válvula de escape: aumentaron las conversaciones, se sumaron camisetas y análisis, y luego la rutina volvió con directores técnicos y el debate público. Mientras tanto, el autor enmarca el contexto internacional en una tensión persistente: potencias moviendo barcos, “tensando estrechos” y el petróleo sensible a Ormuz. En el plano nacional, se mencionan los factores recurrentes que debilitan la gobernabilidad: economía “turbada”, violencia en portadas, proyectos “en construcción” y obras sin funcionamiento, además de decisiones acompañadas por comunicados y promesas cuya ejecución rara vez se traduce en resultados visibles.




