Merece ser contado": navegaba con sus amigos a Florianópolis, pero naufragaron a poco de llegar y fue el único sobreviviente
Gustavo Mehl, de 78 años, sobrevive como único tripulante tras el naufragio ocurrido a comienzos de marzo de 2007, cuando navegaba con amigos rumbo a Florianópolis. En el relato recuerda cómo, al enfrentarse a la decisión de aferrarse al barco que se hundía o saltar, optó por el salto y logró salvarse. El viaje estaba planeado para el 11 de julio, aunque finalmente se concreta en la salida que terminó en tragedia: iban Gustavo, Daniel Bastit y su primo Alberto, en el barco “Don Raúl”, un crucero oceánico de 20 metros de largo y 5,50 de ancho. Llevaban tanques extra, 800 litros de agua, generador eléctrico, balsa salvavidas para seis personas con víveres para 10 días y equipos de seguridad. También contaban con cartas marinas de Brasil y Argentina. La historia conecta el antes y después del siniestro con su visión de la vida.






