El Bentley de Isabel II, el Toyota del Emperador de Japón y el Mercedes blindado de Felipe VI: los coches que mueven a la realeza mundial
La realeza usa vehículos que funcionan como símbolos institucionales: no son simples automóviles, sino piezas diseñadas para protocolo, seguridad y tradición. El artículo repasa algunos de los coches más notorios del “garaje” de distintas monarquías. En el Reino Unido, destaca el Bentley State Limousine entregado en 2002 a la reina Isabel II para el Jubileo de Oro, un modelo construido para una única corona, sin ficha comercial, de dimensiones superiores a seis metros y con puertas pensadas para facilitar la salida en actos. También se menciona el Rolls-Royce Phantom IV, de 1950 a 1956 con solo 18 unidades, exclusivo para realeza y jefes de Estado. Por el lado europeo, se cita el Aston Martin DB6 Volante de 1969 del rey Carlos III, adaptado para bioetanol.

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