El reto térmico de las baterías de ion-litio de los coches en verano | BURGOSconecta
Más allá del combustible, la batería de un coche eléctrico funciona como un sistema electroquímico cuya salud térmica lo define todo. La temperatura recomendada para celdas de ion-litio está entre 15 y 35 °C; fuera de ese rango se degradan prestaciones. Con calor, se acelera el envejecimiento y crecen reacciones parásitas: estudios en celdas comerciales indican que a 45 °C la pérdida de capacidad puede duplicarse respecto a 25 °C. En extremos, entre 46 y 50 °C, el consumo puede incrementarse hasta 28,4%, con reducción de autonomía del 16%. Con frío, aumenta la resistencia interna del electrolito y, si se recarga a alta potencia sin acondicionamiento previo, puede depositarse litio metálico en el ánodo. Según ingeniería de Nissan, el calor proviene de la temperatura exterior y de la resistencia interna, y crece con el cuadrado de la corriente (250 A en LEAF segunda generación frente a 400 A en tercera).






