Los psicólogos explican que los jubilados más ocupados no son nunca los más felices
Los psicólogos advierten que la jubilación activa no garantiza la felicidad; estar ocupado no equivale a bienestar si las actividades carecen de sentido. Muchas personas buscan llenar la agenda con cursos, recados y compromisos familiares, pero la clave está en hallar un equilibrio entre actividad, descanso, vida social y autonomía. Una agenda excesiva puede ocultar ansiedad o miedo al vacío, y generar cansancio pese a parecer productivos. Los jubilados más satisfechos combinan estructuras: salida y encuentro con otros, tiempo para leer, pasear o cocinar, y momentos de descanso. La autonomía para elegir qué hacer, incluso reducir actividades, facilita que el tiempo vuelva a ser propio y aporta mayor tranquilidad que una agenda repleta de tareas.






