El componente social
El artículo defiende que el modelo de economía social de mercado no prioriza únicamente el crecimiento económico por encima del bienestar, citando evidencia de mejora social en el caso peruano. Entre 2004 y 2019, la pobreza monetaria bajó de 50,2% a 20,5%, una caída de casi 30 puntos; la pandemia elevó el indicador hasta alrededor del 30% y, desde entonces, la pobreza se recuperó a 25,7% de la población. El texto sostiene que también debe considerarse la pobreza multidimensional: salud, educación, agua, saneamiento, conectividad y vivienda. Afirma que el Estado tiene responsabilidades concretas, desde promover inversión (PromPerú, ProInversión) hasta regular mercados (Indecopi, Sunat, Sunafil), y atribuye brechas persistentes a corrupción y fallas de gestión, especialmente en regiones mineras. La mejora pasaría por definir destinos del canon y regalías, invertir en servicios básicos y fortalecer capacidades de gobiernos regionales y locales.






