El fútbol escolar y la lección que podemos perder, por Diego Alonso Sánchez
El fútbol escolar, más que un juego, puede construir —o deformar— valores cuando la competencia desplaza la formación, según el análisis de Diego Alonso Sánchez. El texto sostiene que en la escuela persiste una contradicción: se dice que se forman personas críticas y autónomas, pero el deporte se enseña con disciplina rígida, órdenes irrefutables y poca autonomía. En canchas escolares, el resultado y el control tienden a reemplazar el potencial formativo, reduciendo el fútbol a ejercicio de obediencia o a llenar tiempos. Además, se denuncia un machismo estructural: se celebra la agresividad como virtud y se relegan sensibilidad y cooperación, con expresiones como “no seas niña” o “actúa como hombre”. El autor afirma que las consecuencias se reflejan en ridiculización, exclusión de compañeros y jerarquías donde los dominantes físicamente actúan como “élite”, reproduciendo poder y silencios frente a la humillación.






