El futbol unió a un país dividido
El Mundial de Fútbol funcionó como un catalizador de unidad nacional al encauzar el orgullo por la selección y los símbolos patrios, por encima de un clima de división política asociado al periodo reciente del país. El texto afirma que, durante el evento, la pertenencia compartida se expresó como fiesta y reencuentro: himno y bandera aglutinaron a la gente, con celebraciones en calles como canto y abrazos. Plantea que la necesidad de un motivo común de júbilo colectivo no aparece “hace muchos años” y contrasta esa cohesión con la historia de gobiernos que, según el autor, no generaron celebraciones generalizadas. También se menciona el triunfo de Vicente Fox en 2000 y el de Andrés Manuel López Obrador en 2018 como antecedentes de celebraciones políticas, pero no comparables a la unidad nacional atribuida al fútbol. Concluye en la idea de esperar cuatro años.





