El gallego que sobrevivió a una bomba, inventó el futbolín y nunca se hizo rico con su creación
Alejandro Campos Ramírez, conocido como Alejandro Finisterre, nació en 1919 en Fisterra (A Costa da Morte, A Coruña). Su idea del futbolín surgió durante la Guerra Civil española, cuando tras un bombardeo sobre Madrid quedó herido y fue evacuado primero a Valencia y después a un hospital improvisado en Montserrat (Cataluña). Allí vio a niños mutilados o con lesiones que les impedían jugar al fútbol; él, aficionado al tenis de mesa, planteó trasladar el deporte a una mesa. Con ayuda del carpintero vasco Francisco Javier Altuna, construyó un juego de madera con figuras y barras para moverlas. A finales de 1936 ya existía un prototipo rudimentario, y según su relato obtuvo una patente en Barcelona en enero de 1937, aunque la documentación habría desaparecido durante su huida. Pese a la popularidad mundial del invento, no hizo fortuna.



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