El oasis lacustre kazajo donde confluyen bosques salvajes, leyendas y aire alpino
El Parque Nacional de Burabay, en el norte de Kazajistán, está atrayendo un número récord de turistas durante todo el año y, según arqueólogos que trabajan en la zona, apenas comienza a desentrañarse su pasado. A unos 3 horas en coche al norte de Astaná, capital del país, la reserva ofrece lagos rodeados de montañas y una alta diversidad biológica. El parque cuenta con reconocimiento en la lista de reservas naturales de la UNESCO. Cada año recibe alrededor de 1,5 millones de visitantes. Entre las actividades destacan natación, tiro con arco, deportes acuáticos, pesca, senderismo y ciclismo, con rutas para vistas y avistamiento de fauna. Se reportan más de 500 especies de vertebrados y 300 especies de animales acuáticos. Aunque es posible ver alces, corzos, jabalíes, lobos y linces euroasiáticos, también se ofrecen visitas a granjas de ciervos maral para quienes no logren avistarlos.






