La gran paradoja del fútbol catalán
En el fútbol catalán emerge una “paradoja” sobre el césped: a pesar de que se valora el pasto natural por cómo influye en la pelota y posibles molestias, las reglas obligan a cambiarlo según categoría. El Sant Andreu, por su ascenso a Primera Federación, inició esta semana obras para sustituir el césped del estadio Narcís Sala, con partidos permitidos desde noviembre. El artículo incluye testimonios de jugadores y un fisioterapeuta: Robert Simón prefiere la hierba natural; atribuye a césped sintético del Badalona problemas como fascitis plantar. Pau Vela subraya que el estado del césped importa más que el tipo, aunque el sintético de Badalona “es muy viejo”. El Europa, mientras tanto, esperaría hasta inicios de 2027-28 para volver a Sardenya, con pérdidas cercanas a 400.000 euros y caída de entradas.







