La querella por la entrada al Mundial reabre el debate entre cortesía y ética
Una querella presentada por Miguel Galán contra el presidente de la Generalitat Valenciana, Pérez Llorca, por la aceptación de una invitación de la Federación Española de Fútbol (RFEF) para asistir a la final del Mundial reabre el debate entre cortesía institucional y ética pública. La denuncia, impulsada por la Asociación Transparencia y Democracia en el Deporte, plantea que la localidad tendría un valor económico relevante y podría encuadrarse en un supuesto de cohecho pasivo impropio. Desde la RFEF, se defiende que fue una cortesía protocolaria habitual, ofrecida a otras personalidades, y se niega irregularidad. El caso sitúa el foco más allá de lo penal: también en conflictos de interés y en la percepción ciudadana. La RFEF, aunque es de naturaleza privada, ejerce funciones públicas delegadas, lo que amplifica la exigencia sobre el vínculo con autoridades políticas.






