Los huesos de Brundage se remueven en su tumba (y eso está bien)
Los huesos de Brundage se remueven en su tumba (y eso está bien) retoma el debate histórico sobre Avery Brundage, figura central del olimpismo y del Comité Olímpico Internacional (COI) durante 20 años, de 1952 a 1972, en plena Guerra Fría. El artículo recuerda que, pese a controversias sobre su presunta relación con el retiro de medallas a Jim Thorpe y su apoyo a los Juegos de Berlín 1936, no cuestiona su papel en la defensa del “amateurismo” impuesto, descrito como una práctica ligada al clasismo anglosajón. El texto contextualiza cómo el deporte olímpico priorizaba la condición social de “damas y caballeros”, restringiendo participación a quienes no estuvieran vinculados a trabajo remunerado, incluso limitando ingresos por competencias o por ejercer oficios vinculados al deporte. Se citan casos como Wimbledon con requisitos de “buenas direcciones” y restricciones a atletas por profesiones, mientras Brundage mantuvo su postura hasta sus últimos días.




