Schools should drop football
El artículo plantea que, con la evidencia acumulándose sobre CTE, podría no existir una versión “segura” del futbol que siga siendo reconocible como tal. El texto cita un estudio que señala que al menos una cuarta parte y hasta 97% de exjugadores de la NFL fallecidos entre 2016 y 2021 tenían CTE, una enfermedad cerebral crónica. También sostiene que la investigación previa muestra que los ex jugadores mueren con mayor frecuencia por enfermedades neurodegenerativas frente a quienes no jugaron. Aunque el autor dice que no propone prohibir el futbol como cuestión de libertades, cuestiona si las escuelas—especialmente las de nivel juvenil—deberían seguir promoviendo el tackle, dada la dificultad de eliminar el componente central de derribar. Menciona el proyecto del estadio White Stadium en Boston, con un costo de 325 millones de dólares, envuelto en controversias, y se corta ahí.






