Trump no ha frenado la inflación. Ahora los republicanos podrían pagar el precio en las urnas
A una semana de las elecciones de mitad de mandato en Estados Unidos, Donald Trump enfrenta la inflación como un problema político directo para los republicanos, que buscarán mantener el control del Congreso. Aunque insiste en una “edad de oro” y atribuye los costos a que la guerra con Irán terminaría, la realidad afecta la vida diaria: llenar una Ford F-150 básica cuesta cerca de 100 dólares (30 más que hace un año), las hipotecas se encarecieron y los precios al consumidor subieron más rápido que los sueldos. La frustración, señalan analistas y encuestados citados, se centra en combustibles y alimentos, con énfasis en récords del diésel y en políticas arancelarias. Dirigentes sindicales describen un “doble golpe”, mientras votantes en estados clave como Iowa, Kansas, Ohio y Texas expresan dificultades económicas.







