Un balance del Mundial de Fútbol
Con el Mundial de fútbol ya terminado, el foco pasó del campeón deportivo a los cuestionamientos sobre gobernanza y derechos humanos. Por primera vez, cada ciudad anfitriona debió presentar un plan para asegurar el respeto de los derechos humanos en todas las etapas del torneo, una señal de aprendizaje tras las críticas al Mundial de Qatar, sobre todo por trabajadores migrantes. Pero ese avance perdió credibilidad cuando la propia FIFA desmanteló su unidad especializada en derechos humanos. El análisis plantea tres problemas: politización de decisiones que deberían ser neutrales, falta de transparencia institucional y subordinación de valores deportivos a intereses económicos. También se citan opacidades vinculadas al Premio a la Paz y decisiones disciplinarias sin divulgación de fundamentos.





