China, el dilema más difícil para desacelerar la IA
Dario Amodei, CEO de Anthropic, propuso frenar la velocidad de desarrollo de la inteligencia artificial, postura que recibió respaldo público de Sam Altman (OpenAI) y Elon Musk (xAI). La discusión se enmarca en advertencias previas: tras la renuncia de un exinvestigador de Anthropic por riesgos catastróficos, la propia dirección afirmó que la IA podría “matarnos a todos”, estimando la probabilidad en más de 10%, mientras Amodei la elevó a 25%. Su condición clave es geopolítica: Occidente solo podría desacelerar si mantiene una ventaja suficiente sobre China. Para conservarla plantea restricciones a chips avanzados, a la fabricación de semiconductores, a su contrabando, a usos no autorizados de modelos y al acceso remoto a data centers fuera de China. El planteamiento “seguridad primero” se traduce en competencia: si China avanza, para EE.UU. “nada más importa” en términos de superioridad militar. Esto, según el análisis, puede acelerar la fragmentación tecnológica y exigir cooperación o marcos regulatorios en terceros países, citando como ejemplo a Chile al ingresar en Pax Silica.







