El "hambre" energética de la Inteligencia Artificial desata un nuevo "boom" inversor en bolsa
La expansión de la inteligencia artificial (IA) tropieza con un freno físico: la electricidad. Aunque el sector nació como una revolución de software, el entrenamiento y la operación de modelos exigen centros de datos con consumos crecientes, convirtiendo al sistema eléctrico en un factor determinante. Analistas y gestores advierten que fabricar más chips de IA no basta si no hay energía disponible. Se proyecta un déficit de al menos 15 gigavatios para chips de IA en 2027, por un desajuste entre el crecimiento de la producción de chips (40%-50% anual) y la disponibilidad de energía fuera de China (10%-20%). La Agencia Internacional de la Energía prevé que el consumo de centros de datos globales se duplique para 2030, hasta 945 teravatios-hora, y el Electric Power Research Institute estima que en EE. UU. podrían llegar a usar hasta 17% de la electricidad total. En mercados, la energía aparece como “ganador silencioso” y el gasto global energético podría alcanzar 3,4 billones de dólares en 2026.






