ICE frena revolución tecnológica con migrantes en Pittsburgh
Pittsburgh, en Pensilvania, muestra cómo la reorientación económica hacia tecnología y salud tiró de la demanda de talento inmigrante. La ciudad se reinventó tras el desplome de la industria del acero, que redujo su población casi a la mitad entre las décadas de 1970 y 1990. En este nuevo ecosistema operan actores como Google, Apple, Amazon, Microsoft e Intel, entre otros, además de instituciones como Carnegie Mellon y la Universidad de Pittsburgh, con presupuestos de investigación de alrededor de 1,500 millones de dólares anuales. El relato de Miguel Yáñez —ingeniero que dejó BBVA en Ciudad de México— se cruza con la experiencia de Guillermo Velázquez, ligado al crecimiento de la comunidad latina desde 2007. La crisis inmobiliaria de 2008 mantuvo la actividad de vivienda y elevó la necesidad de construcción, facilitando asentamientos.







