La IA acaba de meterse en uno de los fenómenos más violentos del universo: las colisiones donde nacen el oro y el uranio
El universo fabrica oro en choques casi inimaginables. Cuando dos estrellas de neutrones se acercan lo suficiente, se desencadena una fusión que expulsa material a velocidades extremas y genera condiciones que desafían la simulación computacional. En ese material se produce el proceso r, la captura rápida de neutrones, que permite formar elementos pesados como oro, platino y uranio. Comprender exactamente cómo sucede requiere modelos que combinen relatividad, hidrodinámica, física nuclear y transporte de radiación, lo que implica cálculos inmensos en supercomputadoras. Un nuevo enfoque, llamado RHINE, propone acelerar estas simulaciones con inteligencia artificial. En lugar de calcular miles de reacciones nucleares directamente en cada paso, redes neuronales entrenadas con cálculos de referencia estiman la energía liberada durante el proceso r. Esa energía afecta el calentamiento de la materia expulsada, su velocidad y la kilonova resultante, elemento clave para comparar simulaciones con observaciones. La ventaja de la IA no es reemplazar la física, sino aprender una aproximación eficiente para escenarios variados. Una vez entrenada, la red se integra a simulaciones hidrodinámicas, reduciendo el coste computacional y permitiendo explorar más parámetros. Este avance mejora la interpretación de señales de ondas gravitacionales, luz y composición química de las fusiones.





