La IA es un poder enorme concentrada en manos de privados
La renuncia de Jacob Coxon, exempleado de Anthropic, y su advertencia pública sobre riesgos de la IA reavivaron el debate sobre control de sistemas avanzados. En una entrevista, Andrés Páez, filósofo y profesor asociado en la Universidad de los Andes, explicó que gran parte del temor se refiere menos a aplicaciones típicas como ChatGPT o al reconocimiento facial, y más a los “agentes de IA”: modelos con capacidad de actuar, tomar decisiones secuencialmente y ejecutar pasos para completar una tarea en el mundo, como reservar hotel y pasajes siguiendo instrucciones. Páez contrastó esto con sistemas más “encapsulados” que solo responden preguntas. El artículo también contextualiza que el caso de Coxon ocurrió pocos días antes de la salida a bolsa de Anthropic, lo que aumentó el impacto mediático.







