La mayor trampa de la inteligencia artificial: hacer más rápido lo que ya no funciona
El texto plantea que el error habitual al adoptar inteligencia artificial es intentar acelerar tareas que quizá “ya no funcionan”. En lugar de preguntarse qué automatizar, sugiere evaluar si la actividad aporta valor. Según el planteamiento, muchas empresas aumentan volumen de llamadas o mensajes usando IA sin analizar por qué los clientes dejaron de responder. También advierte que automatizar una mala experiencia la reproduce más rápido y a mayor escala, generando pérdida de confianza. El argumento central es que la IA optimiza sistemas, pero no les da sentido: la creatividad para formular buenas preguntas, interpretar contexto y construir confianza requieren criterio humano. La ventaja competitiva estaría en combinar inteligencia humana e IA.





