La NASA envió unas 3.300 abejas al espacio para ver si podían construir sin gravedad. Al principio chocaban contra las paredes; siete días después habían levantado un panal
En abril de 1984, la NASA envió unas 3.300 abejas melíferas a bordo del transbordador Challenger en la misión STS-41C para comprobar si podían construir un panal en microgravedad. El vuelo despegó el 6 de abril y duró 6 días, 23 horas y 40 minutos. Dentro de una caja diseñada para el experimento, las abejas debían fabricar el panal y demostrar cuánto dependía su arquitectura hexagonal de la gravedad terrestre. Al principio tuvieron dificultades para orientarse, pero con las horas aprendieron a moverse y formar actividad coordinada. Siete días después habían construido cerca de 200 cm² de panal, mientras que la colonia de control en la Tierra produjo menos. La reina llegó a poner 35 huevos, indicando continuidad reproductiva, aunque hay discrepancias en la cifra exacta de abejas entre documentos históricos.




