Plena era de la IA hay quien defiende una idea radical: que el software siga cabiendo en un disquete
La idea de que el software pueda caber en un disquete, incluso en plena era de la IA, plantea un giro radical sobre límites, complejidad y costos de mantenimiento. Fits on a Floppy, proyecto del desarrollador Matt Sephton, propone una regla: toda aplicación con su insignia debe descargarse en menos de 1,44 MB, la capacidad de un disquete de 3,5 pulgadas. El manifiesto resume la cuestión con la frase el software ha perdido el rumbo, y busca, no retornar a soportes físicos, sino recuperar disciplina para trabajar con límites estrechos. Se argumenta que gran parte del crecimiento actual del software ocurre por capas invisibles: librerías, motores, actualizaciones y dependencias que permiten versiones múltiples. La propuesta no pretende limitar todo, sino priorizar: herramientas de tarea concreta, descargas rápidas, arranque inmediato, bajo consumo y ausencia de dependencias innecesarias. Así, menos equipaje favorece entender qué hace una herramienta, cuánto cuesta mantenerla y por qué es útil. Aunque no apunta a navegadores o grandes servicios con IA integrada, sí invita a pensar en utilidades pequeñas y nativas que regresen a una lógica de simplicidad y transparencia.







