Clara, ¿y después de la fiesta?
Clara Brugada ha convertido este Mundial en una fiesta para la Ciudad de México, incluso frente a calles inundadas, baches y un Metro con limitaciones de servicio. Aun cuando la celebración ha ocupado la atención pública y mediática, la realidad diaria de agua, drenaje e infraestructura de transporte persiste. En las semanas previas y durante el torneo, Brugada mostró optimismo y asistió a actos festivos, mientras su equipo de seguridad, dirigido por Pablo Vázquez, gestionó inauguraciones y el partido en el Azteca sin incidentes, pese a amenazas. Llegaron turistas, pero el turismo se vio afectado por la CNTE y por precios de hoteles, plataformas y transporte. Los comercios del centro reportan presión, y la aprobación de Brugada habría caído hasta 15 puntos en poco más de un año. El artículo pregunta qué planes existen para resolver problemas antiguos y enfatiza que la fiesta podría terminar y la ciudad necesitará soluciones duraderas.



