El informe que los defensores del rearme mundial no quieren que leas
El informe del Consejo de Relaciones Exteriores advierte que el auge del rearme mundial tiene un coste económico que podría exceder cualquier beneficio percibido. El análisis, dirigido por la investigadora Rebecca Patterson, insiste en que la fuerte subida del gasto militar no es una moda pasajera, sino una tendencia sostenida en los últimos años que podría endurecer déficits y serios costes de financiación. Señala dos avisos centrales: primero, que muchos países financian incrementos de defensa con deuda, aumentando la carga de intereses y la vulnerabilidad de las calificaciones crediticias; segundo, que si bien la actividad armamentística puede generar crecimiento temporal en la industria de defensa, no está claro que el gasto aporte crecimiento suficiente para cubrir su coste ni garantice sostenibilidad presupuestaria cuando se buscan programas sociales concurrentes. El contexto es claro: el rearme global lleva 11 años al alza y, para 2025, supera el 2,5% del PIB mundial según SIPRI. En la OTAN, 31 de sus 32 miembros (España no participa) se han comprometido a elevar el gasto hasta el 5% del PIB para 2035; Estados Unidos propone un presupuesto de defensa de 1,5 billones de dólares para 2027. Conclusión: sin disciplina fiscal ni cooperación, el impulso armamentista podría agravar la deuda y la desconfianza de los mercados, con riesgos de crisis financieras.




