La tercera torre
El texto aborda, desde una mirada crítica, el impacto del 11 de septiembre de 2001 y su coincidencia con el inicio del mandato de George W. Bush en 2001. Plantea que, bajo el lema de que “EE. UU. no quiere ser el gendarme del mundo”, la administración habría renunciado formalmente al liderazgo global y declarado que no tenía “aliados estratégicos”, reconfigurando la relación con Occidente. El artículo atribuye a ese periodo la sanción de la Patriot Act y el fortalecimiento de un esquema de inteligencia con “jurisdicción infinita”, extendido globalmente bajo el argumento de la lucha contra el terrorismo. También señala que se reanudó el déficit fiscal y que se intensificó la emisión monetaria, con consecuencias que enlaza con políticas posteriores.






