Siento que esto es como un secuestro": los migrantes que se aíslan en sus casas para evitar las redadas de ICE en Doral, la ciudad más venezolana de EE.UU.
En Doral, Florida —uno de los municipios del condado de Miami-Dade con mayor población venezolana— varias familias migrantes reportan que el aumento de operativos de ICE cambió por completo sus rutinas. María, una mujer venezolana de 52 años con un caso de asilo afirmativo pendiente, describe vivir con miedo constante tras detenciones recientes, incluida la de su primo en Orlando en junio. Aunque su solicitud no cambió de estatus y, en teoría, la protege mientras espera una decisión, afirma que la incertidumbre se intensificó. Para evitar patrullas y posibles detenciones asociadas a su estatus migratorio, limitó salidas al trabajo, dejó actividades como clases de baile y revisa reportes y ubicaciones en portales y cuentas locales. También usa aplicaciones para que su familia monitoree dónde está, mientras siente ansiedad física intensa.







