El motivo detrás del silencio que guardan los pilotos de avión previo a cada ascenso o descenso
En las últimas porciones de un vuelo comercial, especialmente en los 300 metros finales (1.000 pies) de un ascenso o descenso, los pilotos reducen al mínimo la comunicación: es la llamada “ventana microestéril de cabina”. El objetivo es evitar el error humano en las transiciones verticales, un riesgo ya evidenciado por accidentes históricos. La nota recuerda que en el vuelo 212 de Eastern Air Lines, el 11 de septiembre de 1974, la tripulación mantenía conversaciones no relacionadas mientras descendía, contribuyendo al accidente con 72 fallecidos. En respuesta, la FAA promulgó en 1981 la regla de cabina estéril (FAR 121.542), que prohíbe tareas y charlas no esenciales por debajo de 10.000 pies. Para reforzar la disciplina, muchas aerolíneas aplican además silencio absoluto en los últimos 1.000 pies, alineado con el marco RVSM entre FL290 y FL410.






