Impacto prolongado de la guerra en los precios de gasolina, alimentos y vuelos
El acuerdo provisional para poner fin al conflicto con Irán ha reabierto el debate sobre la evolución de la gasolina y de los alimentos, pues economistas señalan que cualquier caída podría tardar en materializarse. Aunque el flujo de petróleo podría normalizarse, las señales indican que los consumidores no notarán cambios inmediatos en surtidores ni supermercados. El estrecho de Ormuz ha provocado interrupciones en crudo, fertilizantes y cadenas de suministro alimentarias, manteniendo costos elevados para las empresas y hogares. A falta de acuerdo definitivo, algunos analistas advierten que la recuperación es gradual; si el pacto se sostiene, las presiones inflacionarias podrían ceder lentamente. El petróleo ronda los 80 dólares por barril tras el entendimiento, pero sigue por encima de los niveles previos al conflicto, y las refinerías compran crudo con antelación. En regiones con menor capacidad de refinación, como la Costa Oeste de Estados Unidos, la reducción de precios podría demorar más. En el sector aéreo, las aerolíneas han ajustado tarifas y reciben recargos por combustible como una de las áreas de alivio potencial. En alimentos, el combustible representa entre el 15% y 30% del costo total, manteniendo la inflación; volver a la normalidad, advierten expertos, será un proceso prolongado.






