Líderes iraníes se unen en torno a la guerra, pero divergen en sus objetivos finales
En la última semana, el aumento de los ataques de Irán a bases estadounidenses y de sus aliados ha reforzado la imagen de unidad del liderazgo iraní, con el objetivo de demostrar que el país puede resistir a la potencia estadounidense y sus socios. Sin embargo, persisten diferencias sobre el desenlace: el movimiento Paydari, asociado a una línea dura, rechaza cualquier negociación y busca una victoria total, con control absoluto sobre la sociedad. En contraste, partidarios del presidente Masoud Pezeshkian y del presidente del Parlamento, Mohammad Bagher Qalibaf, ven la presión militar como vía a un acuerdo, en parte por el costo económico. La incertidumbre crece por la salud de Moytabá Jamenei, presuntamente herido el 28 de febrero. El alto el fuego de abril se ha debilitado por ataques cruzados y por la disputa sobre el estrecho de Ormuz, mientras EE. UU. reactivó el bloqueo al alegarse incumplimientos financieros. Ali Vaez, de International Crisis Group, dijo que sin beneficios del acuerdo “no hay una división seria” en la respuesta. El funeral de Alí Jamenei evidenció el peso del ala dura, que exigió venganza.






