Crece la preocupación entre los expertos y los pescadores están en el punto de mira: embalses y ríos europeos reciben 4.800 toneladas de plomo cada año
La propuesta en la Comisión de Medio Ambiente del Parlamento Europeo para restringir el plomo en aparejos de pesca ha avanzado pese a que fue rechazada la opción de bloquearla, incrementando la presión para una prohibición progresiva en ríos, embalses y zonas litorales. El foco está en frenar la dispersión anual de 4.800 toneladas de plomo en los ecosistemas acuáticos europeos; en España, la cifra se estima en unas 700 toneladas por año. La medida se tramita bajo el marco del Reglamento REACH y se aplicará de forma escalonada: plomos de caída libre y alambres plomados quedarían prohibidos a los seis meses. Los aparejos y señuelos de hasta 50 gramos tendrán tres años de transición; los de más de 50 gramos, cinco. Se permitirán aleaciones de cobre con menos de 3% de plomo. El plomo no se degrada y puede acumularse en la cadena alimenticia durante décadas, afectando peces, aves acuáticas y también a humanos por consumo de pescado contaminado. También se citan alternativas (acero, tungsteno, bismuto, entre otras) que pueden elevar precios entre 3 y 5 veces.

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