Los científicos colocaron cinco especies de esponjas marinas en un puerto contaminado: un año y medio después, solo una había prosperado mientras que las otras cuatro habían muerto
Investigadores españoles evaluaron durante 455 días la “renaturalización” en un puerto deportivo altamente contaminado cerca de Girona, trasplantando esponjas de cinco especies mediterráneas. El objetivo era probar qué organismos autóctonos resisten el cambio desde hábitats limpios a un entorno degradado. De las cinco seleccionadas, Corticium candelabrum murió en laboratorio antes de llegar al puerto. De las cuatro trasplantadas, tres se debilitaron y murieron antes de que concluyera el estudio. La excepción fue la llamada “esponja riñón de pollo”, que no solo sobrevivió: creció y se reprodujo de forma autónoma en el puerto. Los autores vinculan el desempeño a su tolerancia a aguas de mala calidad y a la variabilidad ambiental, clave para que el éxito de restauración sea natural. El trabajo se publicó en Frontiers in Marine Science.





