Pacientes de A Coruña en diálisis domiciliaria, con hemofilia o incontinencia cuentan cómo se organizan para viajar: 'La única vez que me pusieron pegas con el tratamiento fue en el aeropuerto de Santiago'
Las historias de tres pacientes en A Coruña ilustran cómo organizarse para viajar con condiciones crónicas. Manuel González, de 68 años, sufre enfermedad renal y realiza diálisis domiciliaria; este fin de semana viaja a Lanzarote tras una primera experiencia en marzo en Tenerife. Si se permanece fuera más de ocho días, no hay problema: la empresa que suministra el material envía las bolsas al alojamiento, como si el paciente estuviera en casa. Brais Carreira, con hemofilia, no prevé desplazarse lejos por la edad de sus hijas, pero ha viajado a Bali y Japón sin mayores inconvenientes y resalta que su dolencia y su tratamiento requieren una preparación previa a varios niveles. Alma Rodríguez, con incontinencia fecal, viaja esta semana a Granada para participar en el III Congreso de Pacientes de Incontinencia, en coche para evitar incidentes. Estas historias señalan la infraestructura necesaria para que pacientes crónicos disfruten de vacaciones o escapadas, destacando la coordinación con asociaciones como Alcer y proveedores para entregar el material en destino. Manuel subraya que ya probó un viaje de diez días a Tenerife y que la logística resulta manejable, con autoadministración y avisos a las empresas para gestionar el suministro.





