Basilio y la nostalgia: el amargo trago de renunciar para siempre a conducir
Con Basilio como eje, el artículo aborda el amargo trago de renunciar para siempre a conducir, un gesto cargado de memoria y de una vida en el asfalto. Basilio mira su coche con brillo trémulo; Víctor, su nieto, le entrega las llaves en un gesto simbólico. A pesar de la emoción, la pregunta revela la realidad: para muchos mayores, conducir ya no es solo movimiento, sino identidad. En España hay unos 4,1 millones de conductores y conductoras mayores de 65 años, que representan el 15,5% del censo con capacidad de conducir. Aunque solo el 29,2% afirman usarlo a diario, estudios citados señalan que unos 600.000 personas al año cuelgan las llaves para siempre, un fenómeno que dejaría vacíos incluso en ciudades grandes como Zaragoza. En la perspectiva de género, una investigación estadounidense de 2023 indica que las mujeres abandonan la conducción a una media de 75 años, frente a 79 años de los hombres, influenciada por factores culturales y patrones históricos. Otro estudio sugiere que jubilarse al volante puede afectar la salud mental y la sensación de control, por lo que el dilema es complejo y no debe simplificarse. La historia de Basilio encarna esa complejidad.






