Durante más de 100 años miramos al motor: ahora el cerebro del coche está en otro lugar
La industria automotriz está desplazando el foco del motor hacia el “cerebro” digital del vehículo, donde procesadores, software y conectividad definen cada vez más la experiencia. El análisis destaca que, si durante el siglo XX la innovación se medía en cilindrada, potencia o consumo, hoy las novedades llegan mediante pantallas, actualizaciones remotas (OTA) e inteligencia artificial. Como ejemplo, se menciona el OMODA 7 SHS, un híbrido enchufable cuyo ecosistema digital incluye un procesador Qualcomm Snapdragon 8155, una pantalla deslizante de 15,6 pulgadas, Head-Up Display, control por voz inteligente en cuatro zonas y una cámara panorámica 540° con “chasis transparente”. La transformación convierte al coche en una plataforma informática capaz de incorporar nuevas funciones sin cambios mecánicos.





