El drama de los autos definidos por software: la pesadilla de miles de millones que golpea a las marcas
La transición hacia “autos definidos por software” promete centralizar funciones del vehículo y habilitar actualizaciones remotas, pero se está volviendo una fuente de pérdidas y retrasos para las automotrices. El modelo, popularizado por casos como Tesla, busca reemplazar múltiples microcontroladores por una computadora central y vender nuevas capacidades vía actualizaciones Over-The-Air (OTA). Sin embargo, integrar ese software en cadenas de homologación rígidas complica el desarrollo y la estabilidad del sistema. Toyota, por ejemplo, apuntó a una plataforma Arene con control amplio para 2016; en la práctica, en su nuevo RAV4 solo cubriría infoentretenimiento y seguridad activa. Volkswagen, a través de Cariad, reportó pérdidas operativas superiores a US$7.500 millones. En Chile, fallas de software han activado alertas de seguridad del SERNAC y generado reprogramaciones en talleres oficiales.


