Octubre aún no termina
El texto reflexiona sobre el aniversario de octubre, al cumplir siete años del 18/O, y sostiene que persiste la falta de un consenso sobre lo ocurrido. Señala que, aunque existían malestares y el derecho a protestar, ninguna causa justifica la violencia como herramienta de acción política. El artículo critica la relativización de incendios, saqueos, destrucción y agresiones por parte de un sector de izquierda, argumentando que la violencia dejó de ser un límite y pasó a tener una función política para presionar o catalizar decisiones. Conecta esa dinámica con procesos como el Acuerdo por la Paz y una Nueva Constitución, que prometían una nueva carta fundamental y recuperación de la paz, pero concluye que tras dos procesos constitucionales aún no se alcanzaron ambos objetivos. También plantea una advertencia sobre una concepción pugnaz de la política y la tentación de cuestionar la legitimidad del adversario incluso tras ganar elecciones democráticas.






