París al Cabo Norte en un Porsche 356
En 1955, Louis Malavieille completó una ruta de 10.000 kilómetros de ida y vuelta entre París y Honningsvåg, el punto más septentrional accesible en coche en aquella época, en cuatro semanas. Lo hizo al volante de un Porsche 356 adquirido recientemente, convencido de que la fiabilidad y agilidad del deportivo resistirían los caminos de grava del norte de Europa. Para maximizar el espacio, desmontó los asientos traseros y adaptó el equipaje; sus hijos, Patrice y Franc-Loup (11 y 13 años), viajaron sobre el pasillo de carga y usaron el calor residual del motor trasero para afrontar el frío. Instaló dos faros amarillos extra para mejorar la visibilidad. El trayecto incluyó cruces como el fiordo de Geiranger y pasos por Bélgica, Países Bajos, Dinamarca y Laponia, atravesando Finlandia. El 356 terminó sin fallos mecánicos, y décadas después Franc-Loup culminó el recorrido hasta Cabo Norte con un 911 moderno, heredando la ruta trazada por su padre.





