Albert Szent-Györgyi y el arte de mirar lo que nadie más vio
Albert Szent-Györgyi y el arte de mirar lo que nadie más vio: su enfoque llevó al químico y fisiólogo a transformar la comprensión de la nutrición, la contracción muscular y la vida celular, al descubrir la base bioquímica de la vitamina C. En su trayectoria, que incluyó trabajo en la Hungría de crisis y el exilio en Estados Unidos, partió de estudiar mecanismos de oxidación en plantas y la gestión de energía, más que de buscar una cura directa para el escorbuto. La enfermedad, relacionada con la falta de alimentos frescos, dependía de una sustancia “antiescorbútica” aún desconocida. Szent-Györgyi aisló un compuesto orgánico con seis átomos de carbono y propiedades ácidas, inicialmente llamado “ignosa” y luego ácido hexurónico. Su hallazgo se vinculó con el pimiento húngaro en Szeged, donde logró producirla en cantidades suficientes para que Walter Haworth determinara su estructura. Con ello se demostró que era la vitamina C, rebautizada como ácido ascórbico; en 1937 ganó el Nobel de Fisiología o Medicina.




