Las aguas residuales se consolidan como una herramienta para vigilar la resistencia a los antimicrobianos
La vigilancia de aguas residuales está ganando peso como herramienta para monitorear la resistencia a los antimicrobianos (RAM) y detectar cambios en la circulación de genes resistentes. La Dirección General de Medio Ambiente de la Comisión Europea destacó un trabajo del investigador José Luis Balcázar, del Instituto Catalán de Investigación del Agua (ICRA-CERCA), que propone complementar los sistemas actuales con información ambiental. Según el enfoque, las aguas residuales reúnen material biológico de miles de personas y de fuentes como hospitales, explotaciones ganaderas e industria, ofreciendo una visión colectiva de microorganismos y genes de resistencia en una comunidad. Balcázar subraya que no se trata de reemplazar la vigilancia clínica, sino de complementarla para entender dónde circula la resistencia y cómo cambia. El artículo recuerda el aprendizaje de la COVID-19 y señala que aplicarlo a RAM es más complejo.







