Por qué la sardina es el pescado estrella del verano: rica en Omega-3, barata y saludable | Las Provincias
La sardina es la protagonista del verano en la gastronomía de las costas españolas, y no es casualidad: este pequeño pescado azul alcanza su mejor momento entre mayo y octubre, cuando las aguas se calientan y el plancton es más abundante. Su mayor grasa durante ese periodo intensifica el sabor intenso y el aroma al cocinarse a la parrilla, ya sea en sardinas asadas o en espeto en la playa. Desde el punto de vista nutricional, la sardina es un aliado para la salud cardiovascular por su alto contenido en Omega 3, con una ración que cubre casi el 100 por ciento de la ingesta diaria recomendada de estas grasas esenciales. También aporta minerales como fósforo, selenio, yodo y magnesio, y vitaminas del grupo B, incluida la B12 y la B6, además de niacina; la vitamina D y la E facilitan la absorción de calcio y su fijación en los huesos. En términos de seguridad alimentaria, su bajo nivel de mercurio la sitúa por delante de pescados grandes; sin embargo, personas con hiperuricemia deben moderar su consumo. Su historia refleja tradiciones de conservación y transforma la sardina en un alimento estratégico de la mesa estival.
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